El exótico Hotel Marigold


A veces nos detenemos a pensar en cómo será nuestra vida al final del recorrido. A temprana edad, jóvenes empedernidos dominantes del mundo, creemos con frecuencia que no nos pasará a nosotros o que, en todo caso, todavía falta mucho tiempo. Y sí, el tiempo pasa y en ocasiones nos coge desprevenidos. Y es cuando nos acercamos a ese punto final cuando hacemos retrospectiva para analizar lo que hemos hecho o dejado de hacer. Pasamos de ver el futuro como algo muy lejano, a ver el pasado como algo irrecuperable.

Pero llegamos a un punto en el cual nos preguntamos cómo ha sido nuestra vida. Generalmente es ese punto de no retorno, en el que ya no puedes corregir los errores, no puedes decir lo que querías decir o quizás no haber hecho lo que hiciste. Y creemos que las oportunidades se han acabado, que ya es tarde… ¡Nos equivocamos! ¡Nunca es tarde!

Ayer vi una película que refleja esto que estoy compartiendo ahora. Una frase que me ha quedado en la memoria con cierto impacto, es ésta que motiva a Sonny (Dev Patel), ese chico indio cuyo único sueño es sacar adelante el hotel de su padre y con ello darle una nueva oportunidad a esas personas en el final de sus vidas, pero que se ha visto sumergido en un mar de desaventuras. Sonny no se rinde, porque “al final todo saldrá bien, y si todavía no ha salido bien es porque aún no es el final”.

Se trata de una película que nos cuenta sobre el encuentro de un grupo de jubilados británicos que por una u otra razón viajaron a la India buscando una nueva alternativa de vida… de final de vida. Al llegar se encuentran con un panorama distinto al que habían imaginado, un hotel en decadencia dirigido por un joven indio llamado Sonny en torno a visión positivista de la vida y los sueños. Son 6 personas en busca de una nueva oportunidad, quizás la última oportunidad para ser independientes, enamorarse de nuevo, aprender de la vida, enmendar el pasado… para ser felices. Se trata de una película extrañamente divertida que llega a lo más profundo de cada uno de nosotros y nos hace proyectarnos a un futuro que para muchos aún es lejano pero que para otros está quizás a la vuelta de la esquina.

Tal vez en cada uno de sus personajes podamos reconocer a algún amigo, conocido o familiar… o por qué no, a nosotros mismos:

Evelyn (Judi Dench), una viuda que durante toda su vida ha dependido de su marido se encuentra en la necesidad de valerse por si misma. En la India descubre que no todo es como aparenta ser y que la voluntad de las personas es capaz de obtener frutos inesperados.

Douglas (Bill Nighy) y Jean (Penelope Wilton), un matrimonio que descubre que lo único que los une es el respeto y la lealtad. Se encuentran diferentes y en ellos mismos ven la necesidad de ser libres para volver a amar.

Graham (Tom Wilkinson) decide afrontar los errores del pasado cuando va en busca de quien fuera el amor de su vida, un chico indio que se sufrió las consecuencias de ser homosexual en una sociedad tradicionalista. El reencuentro entre estos dos hombres supone para Graham en final de su recorrido, encuentra la paz y tranquilidad que necesitaba… ha llegado por fin al tope de la montaña.

Muriel (Maggie Smith) se enfrentará a sí misma en un encuentro cultural que la hará crecer y volver a ser necesitada, útil para alguien. Aprenderá de aquellos que miraba con recelo y de ellos obtendrá el mejor de los regalos de la vida, amistad y compañía.

Madge (Celia Imrie) representa el terror de muchas mujeres, convertirse en esa solterona busca maridos en una especie de rescate ante la soledad y vulnerabilidad causada por la independencia emocional causada por las desavenencias de un destino en contra, o como ella misma lo dice en la película, por esa voluntad que sin duda no ha sido de ella.

Norman (Ronald Pickup), un hombre que en su soledad desesperada encuentra la compañía necesitada en una mujer en la misma condición, Carol (Diana Hardcastle). Juntos deciden darle una nueva oportunidad al amor, más que por amor en sí, por la necesidad de compartir con el otro todo lo que queda por dar.

Maravillosas actuaciones dirigidas por John Madden, El exótico hotel Marigol nos sumerge en un mundo cultural impresionante, lleno de adversidades, en donde la reunión entre personas provenientes de entornos completamente distintos pero unidas por una misma situación, provocará el surgimiento de nuevas amistades que significarán el complemento perfecto en esa búsqueda constante que implica llegar a ser ancianos. Una película llena de positivismo, optimismo y esperanza.

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A veces deseamos que todo permanezca igual, nos negamos a los cambios… hasta que algo cambia y gratamente nos sorprende.

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